Hasta la última de mis noches
te querré,
no sé si es largo o corto el camino
hacia la muerte,
si serán los días suficientes
para entregarte todo lo que la vida
me dio en suerte…
Yo estaré a tu lado como el aire:
puedes respirarme si me necesitas.
Te querré con todos mis extremos,
con cada gota de mi sangre…
¡Amor, siéntete segura de mi abrazo!
toma mi mano y avancemos;
no temas
y acepta esta promesa.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
CARTAS DE AMOR (PRIMERA PARTE)
EL AMOR, EL AMOR, COSA TAN RARA...AQUÍ LES DEJO UN TEXTO QUE NO LINDA CON LO LITERARIO PERO CREO QUE A MUCHOS LES PUEDE INTERESAR...
Hola…perdón por estar aquí escribiéndote estas líneas, quizás no debería, quizás esté causándote alguna molestia o disgusto; no es eso lo que quiero, pero tengo la necesidad de escribirte algo, de decir un par de cosas que ayudarán a que me sienta mejor. Espero me entiendas; trataré de ser breve, aunque tú mejor que nadie sabes que eso me cuesta mucho.
Nunca ha sido mi intención provocarte algún daño o hacer que te sientas mal, sé que soy un tonto (ni vuelta que darle) que cometo errores (más que confirmado) que a veces actúo por impulsos (es cierto)… lo único que he buscado todo este tiempo es demostrarte el gran amor que siento por ti, soñaba con que renaciera ese cariño y amor que en un momento me demostraste; perdona si hice algo mal, si talvez todo lo hice mal; me duele saber que ya no quieras verme, que te alejas de mi… pero lo acepto y si te escribo es para sentir un poco de alivio…
Todo este tiempo he querido protegerte, mimarte, adorarte como una diosa. El amor impone sacrificios y he tratado de cumplir todos los que aparecían frente a mi, el amor es ternura y contigo la experimente a plenitud; el amor son desvelos y entrega y nunca dudé en entregarte mi tiempo; todo lo mío llego a ser tuyo y quise cumplir cada cosa que me pedías… Yo me recuerdo emocionado y feliz después de haber hecho algo por ti, me recuerdo nervioso cuando no podía cumplir con lo que me pedías, me veo caminando rápido hacia algún lugar para estar a tiempo con lo que necesitabas; sudando.. ja,ja,ja, me da risa recordarlo. Cuántas veces me vi gracioso, pero eso no me importó porque todo lo hacia con amor y porque buscaba sembrar muchas sonrisas en tu boca…Por ti he hecho cosas que jamás hubiera pensado hacer (creo que esto lo he dicho muchas veces)…Hice mal en forzarte a que me quieras nuevamente, en presionarte cuando tú tienes otros planes para tu vida…. Si debo alejarme de ti, lo acepto. No quiero vivir enfrentado contigo; he soportado muchas cosas todo este tiempo; algunas me han dolido lo suficiente como para hacerme llorar; sin embargo siempre quise estar a tu lado y respondí a cada llamado tuyo; y si eso no es amor… entonces estoy loco… Ahora me siento triste, te extraño, siento que te necesito; pero estuve equivocado, quise forzar las cosas, conseguir que me quisieras y lo único que conseguí es que ahora quieras alejarte por completo de mí. Tu rechazo me duele mucho, pero debo aceptarlo, debo entender que no he podido convencerte de mi amor; que quizás no es el momento, que tal vez no haya momento, yo no lo sé, siempre he esperado, siempre he callado, pero otras veces no he podido silenciar mi amor; me han dolido los cambios bruscos y repentinos que tenían tus sentimientos. Una mañana decías que me querías y al día siguiente te comían las dudas….
Me pides que salga de tu vida y si eso te hace feliz entonces yo estaré tranquilo; porque para mí lo mas importante es que tú estés bien y si para eso debo estar lejos, pues lo acepto, aunque me duela… Es triste decir adiós, yo no lo haré, solo diré hasta pronto; hasta que Dios quiera encontrarnos de nuevo en el camino… Te voy a extrañar muchísimo, más de lo que quisiera. Perdón por decir todo esto; solo trato de ayudar a sentirme mejor. Deseo que seas feliz, aunque no sea a mi lado. Esta es la mentira más grande que he dicho, pues yo quiero que seas feliz conmigo. Si alguna vez sientes que renace el cariño que decías tenerme; si despierta una pequeña emoción hacia mí, no dudes en llamar. Yo esperaré en silencio, como tantas otras veces… TE AMO..
martes, 17 de noviembre de 2009
NUNCA TE SUPE MÍA
Nunca te supe mía completamente,
siempre te tuve a pedazos,
pero eso jamás me importó
y dejé que mi polen se esparciera sobre tus campos.
Reposó tu cabeza en
mi hombro tantas veces
que tu amor fue abriendo de nuevo
los senderos borrascosos
donde mi alma se atascaba
en cariños pasados.
Sabía de tu paso efímero,
de tu dulce condena a otro cuerpo;
te irías algún verano, lo sé,
lo supe desde el primer beso
amortajado en una falsa promesa.
Aquí me tengo otra vez tratando
de domar el insomnio con una plegaria,
queriendo no quererte
para olvidar cada milímetro
de tu piel morena.
Talvez no debí alumbrar
los pasillos de mi corazón con tu luz;
lucen más tristes y solos que antes
hoy que se han quedado de nuevo a oscuras.
siempre te tuve a pedazos,
pero eso jamás me importó
y dejé que mi polen se esparciera sobre tus campos.
Reposó tu cabeza en
mi hombro tantas veces
que tu amor fue abriendo de nuevo
los senderos borrascosos
donde mi alma se atascaba
en cariños pasados.
Sabía de tu paso efímero,
de tu dulce condena a otro cuerpo;
te irías algún verano, lo sé,
lo supe desde el primer beso
amortajado en una falsa promesa.
Aquí me tengo otra vez tratando
de domar el insomnio con una plegaria,
queriendo no quererte
para olvidar cada milímetro
de tu piel morena.
Talvez no debí alumbrar
los pasillos de mi corazón con tu luz;
lucen más tristes y solos que antes
hoy que se han quedado de nuevo a oscuras.
JUNTOS (De Encuentros Clandestinos)
No existe otra verdad tan pura en mis labios,
como este terco te quiero
que se escapa de los cuarteles de mi corazón
y finge ser un rayo de luz para iluminar tu mundo gris…
Cómo haré para que tu mano busque mi mano
cada madrugada;
para oírte decir en medio del flagelo de los días:
Ven, te necesito.
De qué manera te hago creer en este milagro
si el amor fue para ti una pesada cruz…
Volver a sonreír recostado
sobre tu tibio vientre: ese es mi anhelo.
Ser felices acunando el fruto del amor,
extrañarnos alguna tarde y reclamarle al
día que no tarde tanto para volvernos a encontrar,
remediar de pronto la tristeza con un beso,
vivir, crecer y envejecer juntos.
Siempre juntos…
como este terco te quiero
que se escapa de los cuarteles de mi corazón
y finge ser un rayo de luz para iluminar tu mundo gris…
Cómo haré para que tu mano busque mi mano
cada madrugada;
para oírte decir en medio del flagelo de los días:
Ven, te necesito.
De qué manera te hago creer en este milagro
si el amor fue para ti una pesada cruz…
Volver a sonreír recostado
sobre tu tibio vientre: ese es mi anhelo.
Ser felices acunando el fruto del amor,
extrañarnos alguna tarde y reclamarle al
día que no tarde tanto para volvernos a encontrar,
remediar de pronto la tristeza con un beso,
vivir, crecer y envejecer juntos.
Siempre juntos…
DIOS ME COMPRÓ UN AMIGO
¡DIOS ME COMPRÓ UN AMIGO!
De Dios me han hablado
tantas cosas desde que era yo un niño.
Que acude Él siempre donde lo llaman.
Que nunca muestra su rostro
porque lo más bello que tiene son las manos.
Yo lo sé un mago
fantástico que siembra
rosas en la arena;
escultor fino que ha tallado
de manera perfecta las montañas
sobre la tierra;
es el mejor doctor
de la vecina de a lado,
quien nos regala a diario
su alargada sonrisa,
a pesar que una junta de médicos
la ha desahuciado.
Pero descubrí yo con el tiempo,
que es también Dios
un comprador compulsivo.
En días de invierno le compra
horas al sol para abrigar
la esperanza de aquellos que la han perdido.
He sido testigo de cómo le compra a diario
momentos de paz a mi madre,
para que los vaya tomando por gotitas,
y al caer de la noche
pueda al fin dormir tranquila.
Asiduo concurrente a la barata de
sueños y dones,
que celebran los ángeles
domingo a domingo.
¡Dios los compra todos!
Y de lunes a viernes
los va colocando bajo las almohadas
de sus hijos (nosotros)
para que con ellos
podamos hacer realidad
todos nuestros sueños.
A mí, que encontrándome
tan sólo y empobrecido,
una fría mañana Dios
tocó mi puerta,
extendió el brazo
sobre mi hombro
y sonriente me dijo:
Toma Marco, te compré un amigo.
Ya no estarás sólo. Ahora eres rico.
(A todos los amigos que Dios me compró en la vida)
De Dios me han hablado
tantas cosas desde que era yo un niño.
Que acude Él siempre donde lo llaman.
Que nunca muestra su rostro
porque lo más bello que tiene son las manos.
Yo lo sé un mago
fantástico que siembra
rosas en la arena;
escultor fino que ha tallado
de manera perfecta las montañas
sobre la tierra;
es el mejor doctor
de la vecina de a lado,
quien nos regala a diario
su alargada sonrisa,
a pesar que una junta de médicos
la ha desahuciado.
Pero descubrí yo con el tiempo,
que es también Dios
un comprador compulsivo.
En días de invierno le compra
horas al sol para abrigar
la esperanza de aquellos que la han perdido.
He sido testigo de cómo le compra a diario
momentos de paz a mi madre,
para que los vaya tomando por gotitas,
y al caer de la noche
pueda al fin dormir tranquila.
Asiduo concurrente a la barata de
sueños y dones,
que celebran los ángeles
domingo a domingo.
¡Dios los compra todos!
Y de lunes a viernes
los va colocando bajo las almohadas
de sus hijos (nosotros)
para que con ellos
podamos hacer realidad
todos nuestros sueños.
A mí, que encontrándome
tan sólo y empobrecido,
una fría mañana Dios
tocó mi puerta,
extendió el brazo
sobre mi hombro
y sonriente me dijo:
Toma Marco, te compré un amigo.
Ya no estarás sólo. Ahora eres rico.
(A todos los amigos que Dios me compró en la vida)
lunes, 16 de noviembre de 2009
ME DUELES (Del Poemario DESPRENDIMIENTO)
Me dueles en mis párpados sumidos,
en mi soledad a la que le faltan tus ojos,
me dueles como le duele a una madre
la crucifixión de un hijo.
El tiempo pasa, el amor queda,
tu ausencia alarga el infinito
y me duele un beso
tantas veces retratado
en el jolgorio de tus erizados bustos.
Me dueles en mi alma de niño que desperté contigo,
en las tardes frías y solitarias de domingo
donde te sufro sentado en una esquina
que ya no es más parte de tu camino.
Me dueles cuando se inicia marzo,
al recordar la inocencia del
primer beso que nos dimos.
Debe ser tu sombra la que me duele tanto,
la llevo en hombros durante el día
y cuando cae la noche se escurre testaruda
entre los bordes de mi pensamiento,
allí donde está dibujada tu figura.
en mi soledad a la que le faltan tus ojos,
me dueles como le duele a una madre
la crucifixión de un hijo.
El tiempo pasa, el amor queda,
tu ausencia alarga el infinito
y me duele un beso
tantas veces retratado
en el jolgorio de tus erizados bustos.
Me dueles en mi alma de niño que desperté contigo,
en las tardes frías y solitarias de domingo
donde te sufro sentado en una esquina
que ya no es más parte de tu camino.
Me dueles cuando se inicia marzo,
al recordar la inocencia del
primer beso que nos dimos.
Debe ser tu sombra la que me duele tanto,
la llevo en hombros durante el día
y cuando cae la noche se escurre testaruda
entre los bordes de mi pensamiento,
allí donde está dibujada tu figura.
DEBY Y SU GATO TIMÓN
Una mañana el gato Timón despertó con unas ganas enormes de cazar ratones. El animalito llevaba dos meses sin apresar un ratón y eso le producía una profunda tristeza, ya que antes atrapar roedores había sido su entretenimiento preferido. La niña Deby - dueña de Timón - estaba muy preocupada por su mascota, por eso la llevó a dar un paseo al parque, pensado que así Timón podría sentirse mejor.
La mañana se abrigaba con unos leves guiños del sol. El viento fresco corría de este a oeste elevando con suavidad el pelo de Deby y haciendo líos en los bigotes de Timón.
El parque se encontraba a pocos metros de la casa de Deby. Durante el verano, cuando Timón no había llegado aún a su vida, ella solía jugar a diario con otros niños y niñas, pero al iniciarse las clases en la escuela, los encuentros con sus amigos se reducían a los domingos por las mañanas; el resto de días Deby se la pasaba sola en casa haciendo sus tareas. Para remediar la soledad en que vivía, la niña le pidió a su mamá que le obsequiara un gatito, pues estos animales le parecían muy tiernos.
Una somnolienta tarde de Junio, el sueño de la niña fue cumplido. La madre de Deby llegó a casa con un minino en brazos. El gatito - que no había cumplido siquiera un mes de nacido – lucía un hermoso pelaje anaranjado y unos bellísimos ojos celestes. Los leves maullidos del animal alertaron a Deby - quien se encontraba en su habitación - de la presencia gatuna. Cuando la niña salió del cuarto y descubrió al gatito en brazos de su madre, una llamarada de felicidad se encendió en su rostro.
- Aquí está lo que me pediste mi amor – dijo la mamá a Deby – Es un gatito muy pequeño y necesitará de muchas atenciones y cuidados, así que te espera un arduo trabajo con él.
- ¡Gracias mami, es el mejor regalo que he recibido! – respondió la niña muy emocionada - Y no te preocupes, que yo le daré mucho amor a Timón.
- ¿Timón? ¿Así lo llamarás?
- Sí mami…
- Bueno, es tu gatito y puedes llamarlo como gustes. Espero que después él no te lo reclame ja,ja,ja,ja,
Desde ese día Timón y Deby empezaron a compartir habitación. La niña, a pesar de tener sólo diez años, atendía al minino con el mismo esmero conque una madre cuida a su bebe. Lo alimentaba con leche tibia, lo bañaba, peinaba y aromatizaba con una loción de fresas. Las noches frías de invierno Deby abrigaba al gatito en su cama y se acostaba junto a él para cantarle canciones de cuna hasta que Timón se sumergía en un profundo sueño.
Los meses transcurrieron y la primavera abrió sus puertas; una lluvia de cálidos rayos solares caía sobre la tierra. Para ese tiempo Timón había dejado de ser un minino y ahora lucía como un portentoso gato que se paseaba por toda la casa con el donaire de un rey. Dotado de una agilidad envidiable, el gato se convirtió – además – en un especialista cazador de ratones. Nada proporcionada más placer a Timón, que la faena emprendida para capturar algún bullicioso roedor escondido detrás de los armarios o la cocina. Era tanta la habilidad que el gato poseía para atrapar ratones, que pronto su fama de cazador se extendió por todo el vecindario; fue así que la presencia de Timón empezó a ser requerida con frecuencia en casa de algún vecino, que veía amenazada su tranquilidad familiar ante la abrumadora aparición de roedores.
Al principio, Deby veía con agrado que su mascota fuese tratada como un superhéroe, pero luego tanta popularidad terminó por disgustar a la niña, quien recordaba con melancolía los días en que Timón era un adorable minino y ella lo atendía como a un bebé. “Por qué habrás crecido tan pronto, ya no te disfruto como antes”, le susurraba la niña al gato.
Cansada del asedio que, casi a diario, sufría su mascota, Deby decidió encerrar a Timón en su habitación y negarle el permiso para ir a cazar ratones a la casa de sus vecinos. Desde entonces el gato se volvió parco y aburrido. Timón se pasaba los días tirado en el piso ronroneando pesadamente, comía poco y su semblante denotaba una honda tristeza que empezó a preocupar a la niña.
Dos meses transcurrieron desde que Timón fue encerrado y estuvo sin atrapar un solo roedor; sin embargo aquella mañana sus ganas de cazar ratones eran mucho más grandes que los días anteriores. El gato se daba una y otra vez volteretas en el suelo y por ratos fijaba la vista en la ventana de la habitación, imaginando que por allí podía escapar para ir en busca de roedores. Deby miraba a su mascota extrañada, haciéndose la idea de que Timón podría estar enfermo. “¿Qué tienes Timón, por qué estás así?”, le preguntó la niña al gato tomándolo en brazos, a lo que el animal respondió con un maullido seco. Miauuu… “¡Ya sé”. Iremos al parque para que te relajes. Hace mucho que no salimos, así que un buen paseo te hará bien”.
Cuando la niña y el gato llegaron al parque hacía una mañana tibia que el viento refrescaba con su aliento. Deby se sentó en una de las bancas y colocó a Timón a sus pies, esperando que su mascota diera brincos de alegría por ver la luz del día nuevamente; sin embargo nada de esto ocurrió y Timón mantuvo su desgano, hasta que de pronto se echó a correr de prisa por todo el parque. Deby no sabía qué hacer, llamaba a su mascota con desesperación pero el gato continuaba su veloz arremetida. Luego de varios minutos Timón se detuvo. Tenía el rostro lleno de dicha y satisfacción. A sus pies caía el cuerpo inerte de un ratón.
FIN
MORALEJA: Nunca prives a nadie de hacer lo que más le gusta.
La mañana se abrigaba con unos leves guiños del sol. El viento fresco corría de este a oeste elevando con suavidad el pelo de Deby y haciendo líos en los bigotes de Timón.
El parque se encontraba a pocos metros de la casa de Deby. Durante el verano, cuando Timón no había llegado aún a su vida, ella solía jugar a diario con otros niños y niñas, pero al iniciarse las clases en la escuela, los encuentros con sus amigos se reducían a los domingos por las mañanas; el resto de días Deby se la pasaba sola en casa haciendo sus tareas. Para remediar la soledad en que vivía, la niña le pidió a su mamá que le obsequiara un gatito, pues estos animales le parecían muy tiernos.
Una somnolienta tarde de Junio, el sueño de la niña fue cumplido. La madre de Deby llegó a casa con un minino en brazos. El gatito - que no había cumplido siquiera un mes de nacido – lucía un hermoso pelaje anaranjado y unos bellísimos ojos celestes. Los leves maullidos del animal alertaron a Deby - quien se encontraba en su habitación - de la presencia gatuna. Cuando la niña salió del cuarto y descubrió al gatito en brazos de su madre, una llamarada de felicidad se encendió en su rostro.
- Aquí está lo que me pediste mi amor – dijo la mamá a Deby – Es un gatito muy pequeño y necesitará de muchas atenciones y cuidados, así que te espera un arduo trabajo con él.
- ¡Gracias mami, es el mejor regalo que he recibido! – respondió la niña muy emocionada - Y no te preocupes, que yo le daré mucho amor a Timón.
- ¿Timón? ¿Así lo llamarás?
- Sí mami…
- Bueno, es tu gatito y puedes llamarlo como gustes. Espero que después él no te lo reclame ja,ja,ja,ja,
Desde ese día Timón y Deby empezaron a compartir habitación. La niña, a pesar de tener sólo diez años, atendía al minino con el mismo esmero conque una madre cuida a su bebe. Lo alimentaba con leche tibia, lo bañaba, peinaba y aromatizaba con una loción de fresas. Las noches frías de invierno Deby abrigaba al gatito en su cama y se acostaba junto a él para cantarle canciones de cuna hasta que Timón se sumergía en un profundo sueño.
“Duérmete minino,
duérmete Timón.
Descansa tranquilo,
que yo cuido tu sueño
mi lindo Timón…”
Los meses transcurrieron y la primavera abrió sus puertas; una lluvia de cálidos rayos solares caía sobre la tierra. Para ese tiempo Timón había dejado de ser un minino y ahora lucía como un portentoso gato que se paseaba por toda la casa con el donaire de un rey. Dotado de una agilidad envidiable, el gato se convirtió – además – en un especialista cazador de ratones. Nada proporcionada más placer a Timón, que la faena emprendida para capturar algún bullicioso roedor escondido detrás de los armarios o la cocina. Era tanta la habilidad que el gato poseía para atrapar ratones, que pronto su fama de cazador se extendió por todo el vecindario; fue así que la presencia de Timón empezó a ser requerida con frecuencia en casa de algún vecino, que veía amenazada su tranquilidad familiar ante la abrumadora aparición de roedores.
Al principio, Deby veía con agrado que su mascota fuese tratada como un superhéroe, pero luego tanta popularidad terminó por disgustar a la niña, quien recordaba con melancolía los días en que Timón era un adorable minino y ella lo atendía como a un bebé. “Por qué habrás crecido tan pronto, ya no te disfruto como antes”, le susurraba la niña al gato.
Cansada del asedio que, casi a diario, sufría su mascota, Deby decidió encerrar a Timón en su habitación y negarle el permiso para ir a cazar ratones a la casa de sus vecinos. Desde entonces el gato se volvió parco y aburrido. Timón se pasaba los días tirado en el piso ronroneando pesadamente, comía poco y su semblante denotaba una honda tristeza que empezó a preocupar a la niña.
Dos meses transcurrieron desde que Timón fue encerrado y estuvo sin atrapar un solo roedor; sin embargo aquella mañana sus ganas de cazar ratones eran mucho más grandes que los días anteriores. El gato se daba una y otra vez volteretas en el suelo y por ratos fijaba la vista en la ventana de la habitación, imaginando que por allí podía escapar para ir en busca de roedores. Deby miraba a su mascota extrañada, haciéndose la idea de que Timón podría estar enfermo. “¿Qué tienes Timón, por qué estás así?”, le preguntó la niña al gato tomándolo en brazos, a lo que el animal respondió con un maullido seco. Miauuu… “¡Ya sé”. Iremos al parque para que te relajes. Hace mucho que no salimos, así que un buen paseo te hará bien”.
Cuando la niña y el gato llegaron al parque hacía una mañana tibia que el viento refrescaba con su aliento. Deby se sentó en una de las bancas y colocó a Timón a sus pies, esperando que su mascota diera brincos de alegría por ver la luz del día nuevamente; sin embargo nada de esto ocurrió y Timón mantuvo su desgano, hasta que de pronto se echó a correr de prisa por todo el parque. Deby no sabía qué hacer, llamaba a su mascota con desesperación pero el gato continuaba su veloz arremetida. Luego de varios minutos Timón se detuvo. Tenía el rostro lleno de dicha y satisfacción. A sus pies caía el cuerpo inerte de un ratón.
FIN
MORALEJA: Nunca prives a nadie de hacer lo que más le gusta.
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