domingo, 3 de enero de 2010

EL AMOR ES PARA LOS VALIENTES

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- !Rodrigo!...!Rodrigo! - llama mi madre mientras le da golpecitos a  la puerta de mi habitación 

No tengo ganas de responder. Es más ni siquiera tendría porque hacerlo, pues para esta hora este cuerpo desbalijado de ilusiones, de anhelos, sin esperanza, no debía ser más mío sino de la muerte. Hace varias semanas que me armé de un pequeño arsenal de pastillas: Nascarat Sódico de 500 mg. Una dosis exagerada del medicamento puede paralizar, en poco menos de una hora, el corazón más fuerte. Desaparecer el sufrimiento empernado en el alma. Acabar, a punta de convulsiones, con la frustración. Que lástima que hasta ahora no haya podido armarme del valor suficiente para descascarar las tabletas y zamparme de un solo porrazo el Nascarat.

sábado, 2 de enero de 2010

EL AMOR ES PARA LOS VALIENTES

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Acabo de despertar. Sí, lo acepto. Un nuevo día está mirándome, me coquetea tratando de seducirme con los abrazos del sol que ingresan a mi cuarto por la ventana. La verdad, yo no quiero saber nada de lo que hay más allá de la puerta. Los últimos días me la he pasado haciéndome el cojudo en estas cuatro paredes: jugando solitario con los naipes, escuchando música cristiana, leyendo la Biblia, tratando de terminar un cuento al que hace meses no le puedo desenredar la trama, escribiendo poemas inspirados en la mujer que destrozó mi corazón al decirme sin titubeos y con la frialdad de un témpano de hielo que ya no me quería. No sé en qué momento mi vida se fue a la mierda por completo. Todo pasó tan rápido, que algunos días pienso que todo este desconcierto no es más que una pesadilla. La peor de mis pesadillas. Otras veces, en cambio, cuando mi alicaído ego se levanta como un fénix y empiezo a dármelas de filósofo, asumo que esta humareda de desencantos y frustraciones no se produjo de la noche a la mañana sino que se fue formando poco a poco a través de los años. La mierda me iba cayendo a trocitos  pero no me di cuenta hasta que la tuve toda sobre mi cabeza, a mi alrededor, en mi cuarto, en mi vida entera.

jueves, 24 de diciembre de 2009

LATIDOS

Ahora comprendo qué significado esconden
mis latidos acelerados, cada vez
que me dejas oír el suave canto de tu voz.
Hoy sé de dónde provienen mis ganas
de querer verte a diario,
de adorarte como una diosa,
de huir si es necesario para estar contigo.
¡Es amor lo que palpita en mi corazón!
aquél torrente de sangre que hierve al tacto de tu cuerpo
no puede ser otra cosa.
Esta extraña dependencia de tus besos,
la fantasía de mis pensamientos dibujando
cada uno de nuestros encuentros secretos,
mis noches cargadas de angustia cuando
el teléfono no anuncia tu llegada;
todo esto debe tener un nombre.
Cada cosa que fluye en mi mente
tiene el tapiz de tus ojos radiantes
mirándome con un deseo infantil
que convulsiona mi corazón.
¿Qué fuerza es esa que llena de vigor mi alma
sino es la fuerza del amor?

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martes, 22 de diciembre de 2009

A DIOS LE ENCANTA JUGAR CANICAS

Si hubiera dejado ayer
de ser un niño;
ya no invitaría a Dios
para jugar canicas.

La pasamos tan bien
jugando juntos;
deja Él siempre que yo gane.

Sé que lo distraigo a veces,
tiene bajo el brazo una larga lista
de asuntos pendientes:
crucificar tantas guerras, sepultar
un millón de miradas tristes,
saciar el hambre de cien naciones,
traer de vuelta mil amores…

Pero nunca falta Él
alguna noche,
provisto de risueños cristales
que perderá conmigo.
¡Sabe que los necesito!

Por eso digo yo: ¡A Dios
le encanta jugar canicas!,
y a mí me gusta sentirme niño.

DON NADIE


Buenas noches vida. ¿Cómo estás muerte?
Me he levantado de madrugada con los pómulos hinchados y la garganta rota
para presentarles a un hombre: DON NADIE lo llaman.
Vive en mil lugares y se alimenta de sueños,
de vez en cuando ríe y casi todas las noches llora.

¿DON NADIE?, me preguntas vida. Él es el hombre que formaste en tus caminos baldíos y al que despertaste en más de una madrugada con aterradoras pesadillas.
Ése es DON NADIE vida. ¿No lo recuerdas?
Érase un niño al que muy temprano le quitaste la alegría, estrangulándolo con su llanto cuando un hermano perdió.

¿Aún no sabes de quien te hablo  vida?
Has de recordar que un mal día le robaste la sonrisa y no se la devolviste jamás;
pero aún así él luchó por ser feliz.
Te hablo de aquel mozalbete que hoy terminó de graduarse,
cuando las agujas del reloj se encontraron al voltear la tercera esquina.
Hoy le dieron el título de DON NADIE,
con el que perdurará en el tiempo.
¿Ahora si lo recuerdas VIDA?

Y tú MUERTE, quieres llevarte a DON NADIE dices.
Eso no será posible. Él está feliz de haber logrado ser lo que es hoy;
esta noche se siente libre, en paz..
DON NADIE puede amar MUERTE, por eso está feliz.
¿Aún así lo quieres para ti MUERTE, porque la VIDA lo descarta?
Pregunta difícil que me haces, veamos que dice él.

¿DON NADIE, se quiere ir con la MUERTE?
Aún no MUERTE, tendrás que esperar por mí.
Todavía hay mucho amor que quiero compartir con el mundo. Aprieto entre mis manos un rollo de páginas en blanco que espero llenarlas con historias que talvez nadie ha de leer, pero que para mí es imprescindible contar…

Lo vez MUERTE, DON NADIE no quiere ir contigo…
Se va DON NADIE. Te vas MUERTE. Tú sigues aquí VIDA...
¿Qué vas a pagar tu deuda con DON NADIE dices VIDA?
Pues hazlo pronto, él te necesita.
Aguárdalo a la salida de su llanto
y abrígalo en la frialdad de su tristeza.

lunes, 7 de diciembre de 2009

TRISTEZA DE TI

Las mañanas son tristes a veces,
cuando no penetra ni un ápice de sol
por sus rendijas
y entristecen mis manos al ver
que las tuyas aprietan otras manos.
Las tardes también me miran tristes;
asomadas con su tatuaje gris van
llorando su dolor sobre la tierra,
así como llueve la tristeza en mis ojos
cuando estos dejan de entenderte
o al ya no poder descifrar
el acertijo dibujado en tu cuerpo.
A diario crece mi desconsuelo anclado en esta otra orilla,
mientras muere tu sonrisa a manos de un amor pagano.
Si me abrieras tus brazos correría a salvarte,
te amaría, abandonaría este silencioso rincón
en el que habito anhelando aquél tiempo invisible
donde me querrás.
Por ahora son tristes las noches de invierno,
caminando sólo por sus calles vacías
sintiendo el feroz gorgoteo de la lluvia
que va enlodando mis zapatos.

EL OCASO DE LA TRISTEZA (Octavo Capítulo)

  VIII “Porque  no es nuestra pelea solamente contra hombres de carne y sangre: sino contra los príncipes, y potestades, contra los adali...